La casa donde las cartas hablaron​

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En una casa de paredes verde menta, donde los platos cuelgan como pequeñas lunas y la luz de la mañana entra por las ventanas, vive Nohemy.
Dicen que las cartas le hablan. Ella, en cambio, siempre responde lo mismo: «Las cartas no hablan, mijo... uno aprende a escucharlas».
Desde muy joven comprendió que el verdadero secreto nunca estuvo en las cartas, sino en la sensibilidad para sentir aquello que el corazón sabe mucho antes que la mente.

Cuenta la leyenda...
...Que una vecina del barrio descubrió algo especial en aquella chiquilla de mirada tranquila. No le enseñó únicamente el arte de leer las cartas; también a observar el mundo con paciencia, a confiar en su intuición y a escuchar aquello que no podía explicarse con palabras.
Un día, antes de despedirse, puso en sus manos un viejo libro de cartomancia. Ese mismo libro, con el paso de los años, se convertiría en el tesoro sobre el cual Nohemy construiría su propia manera de interpretar las cartas.
También se dice que le dejó una almohada llena de dinero…

Las noches de café, cartas y risas
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Con los años, las noches solían terminar alrededor de una mesa, entre café recién colado, risas y barajas españolas.
Guillermo siempre fue más que su cómplice. Entre ambos vivieron incontables momentos de clarividencia, sorprendiendo a familiares y amigos con lecturas que parecían imposibles.
Para ellos nunca fue un espectáculo, simplemente otra forma de conversar con la vida.​
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Humo en el espejo
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Una mañana, mientras se peinaba frente al espejo, su expresión cambió de repente. Dijo haber visto el reflejo de un gran incendio consumiendo un centro comercial que aún permanecía en calma. Horas después llegó la noticia.
Nunca buscó explicar lo ocurrido. Simplemente aceptaba que, de vez en cuando, algunas imágenes llegaban antes que los acontecimientos.
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Llegaron desde California
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Con el paso de los años, la historia de Nohemy despertó la curiosidad de personas dedicadas al estudio de los fenómenos de percepción e intuición. Entre ellas se encontraba un grupo de investigadores vinculados a la escuela de Parapsicología de Universidad de California.
Durante uno de aquellos encuentros ocurrió algo que ninguno de los presentes olvidaría: Uno de los visitantes recibió, a través de Nohemy, un mensaje profundamente personal relacionado con su hija, quién se comunicó desde el otro plano.
El silencio que siguió habló mucho más que cualquier explicación.
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Nohemy nunca ha dicho que tuviera poderes. Dice que algunas personas nacen con un oído más fino para escuchar aquello que la mayoría deja pasar. Quizá por eso, cuando alguien le pregunta cuál es el secreto de las cartas, sonríe y responde con la misma serenidad de siempre: «Las cartas no hablan... uno aprende a escucharlas».

Nohemy y su don de leer las cartas

Esta página está dedicada a Nohemy de Hernández, quien es nuestra fuente de inspiración. ¡Gracias Noe!
Quienes han tenido la increíble experiencia de que Noe les lea las cartas, saben que quienes con amor y respeto se dedican a las artes adivinatorias, no lo hacen por capricho, sino que han desarrollado una habilidad particular que les permite recibir mensajes de dimensiones que van más allá de las que pueden percibirse con los sentidos habituales.
Son muchos los que pueden dar fe de su don; Incluso un equipo de la Universidad de California fue testigo de su increíble capacidad. Con esto queremos incentivar a los médiums que ofrecen sus habilidades, a hacerlo desde el corazón, con el amor y el respeto que merecen quienes confían en su talento.
